Comandante Guevara
Inevitablemente el nombre me lleva a principio de los anos sesenta. Antes de verle cara a cara, recibi la primera impresion critica de su persona de pasajero en el asiento trasero de un enorme Buick de la familia. El hijo mayor, companero de estudios en el Instituto de Segunda Ensenanza de La Habana, nos invito a dos de nosotros a conocer el clan familiar en Santa Clara, meses antes de la Navidad del 60.
Era Capitan del Ejercito Rebelde y atendia clases nocturnas con nosotros en el Instituto. Se habia alzado junto con su padre, tio y huestes en la Sierra del Escambray y ahora eran parte de la burocracia revolucionaria que regia La Habana.
En el asiento delantero del Buick, el Comandante, al volante, sereno, paciente con sus hijos, de sonrisa facil, iba entusiasmado con ensenar a los amigos de su hijo, el coto familiar, orgullo de su familia arabe-cubana en Las Villas, su mujer, y la hija pequena. Detras, mi amigo el Capitan y nosotros dos, medios dormidos de trasnochar la vispera en La Habana y de los examenes de fin de semestre. Llovia torrencialmente.
En la intimidad del automovil, reforzada por los cristales nublados y el gotear del aguacero, asi como un murmullo, ella dijo a su marido:
Sabes que Guevara es de este color, y senalo el panuelo rojo que llevaba al cuello. "No importa lo que este diciendo ahora, confiscara las fincas de arroz y metodicamente nos echara fango encima. Esto esta planeado desde que llego al Escambray con aquella arrogancia, como si no existieramos nosotros".
Las facciones del Comandante eran de piedra, no apartaba los ojos del camino, y no pronunciaba palabra.
Ella prosiguio : "El y Raul son de un rojo distinto a los Comunistas que conocemos. Nos iran eliminando a todos, como si nunca hubieramos existido, como si no hubieramos luchado tanto o mas que ellos. Podemos terminar fusilados sin juicio y acusados de cualquier cosa. Porque como lo hace es criminal.....".
Ya esta bien, deja eso ahora, dijo el.
Meses despues marcharon tragados por la noche que caia sobre el mar, menos el hijo, que murio de forma desvastadora y sin glorias, rodeado de amigos.
Nos graduamos y yo comence Medicina.
Por aquellos dias, las noches calurosas la pasabamos estudiando Microbiologia, en el antiguo palacete del Senador Cortina, ya confiscado y convertido en el club universitario.Una mansion blanca, airosa, flanqueada por la arquitectura clasica de la Universidad. Luego soliamos terminar la noche en el cuerpo de guardia del Calixto Garcia, siempre cruzando la maravillosa Plaza Cadenas del recinto universitario. Alli fue que me encontre con Guevara tres veces.
La primera vez fue casual, las siguientes planeadas por la intuicion, despues que descubri, que alli el habia encontrado un refugio en su trasnoche.
Estoy convencido que la Plaza ejerce un efecto hipnotico sobre quien la conoce de noche.
Sentado sobre la cubierta del motor del jeep militar, las botas fangosas en la acera, piernas cruzadas con los pies desnudos y recostado sobre el vidrio, aparto los ojos del cuaderno de notas apoyado en la rodilla, y nos observo venir. El chofer se revolvio inquieto, y un soldado salto de detras y se planto en la acera. La mirada del Che fue veloz de nuestras caras a los libros
--Que estudian?..Ya veo, Microbiologia, y que van a hacer con este privilegio?
Este hombre de estatura pequena, bigote y barba rala y ojos luminosos, me hizo sentir como una mosca. No podia responder. Eramos tres, y el que me parecia mas tonto del grupo (despues cambie de opinion), respondio con otra pregunta.
Si termino Medicina, podre un dia comprarme una motorcicleta?
Le miro largamente antes de responder, que a mi se me antojo con desprecio, se introdujo la pluma en el bolsillo de la fatiga.... Miro como ajeno, los edificios circundantes. Al fin respondio, poniendo las dos manos detras de su cabeza, estirando las piernas y frotandose un pie con el otro
--Tu no te vas a comprar nada. La Revolucion te dara eso, si te lo mereces
--Ya lo oistes, prosigan, que adonde van llegan tarde, dijo el soldado en la acera.
Proseguimos. El otro amigo le pregunto al tonto. Por que hicistes esa pregunta. Al Che no se le preguntan cosas asi. Respondio el tonto:
--Me molesto lo de "que van a hacer con este privilegio". No quise contestarle "pagar el sacrificio que hicieron mis padres, por todos estos anos". A quien carajo si no, le debo este privilegio. He oido decir que no le gustamos los cubanos, porque es un comunista extranjero.
Callamos el resto del camino. Tal vez repasando lo que cada uno habia dicho, o pensado sin decirlo, como yo.
El boca a boca hizo que se congregaran gentes a deshoras en la Plaza Cadena. Hubo mas "encuentros casuales" entre el Che y los estudiantes. Ya no hubo un solo jeep, sino varios. No hubo mas pies descalzos, pero si el mismo descuido, desalino y botas sucias. Intercambios mas dialecticos sazonados con altaneria y desden. El afecto cambiaba de lo timido y lo afable a la ira controlada, segun las preguntas.
En aquella hasta entonces, maravillosa Revolucion, lo teniamos que sentir cubano, pero sabiamos que no era. Yo lo presenti siempre sumiso con el de arriba, y despiadado con los demas. El solo, era un pais, insertado en el otro de seis millones.
Meses despues, cuando mutuamente acordaron una desaparicion elegante, no me sorpendio.
Anos despues cuando decidieron filmar su mito, comprendi que era la historia mas prejuiciada de quien quizas nunca le conocio.
Aun mas anos despues, cuando leo su conceptualidad en una Zoe Valdes, no me caben dudas que se balancea el romantico film
Era Capitan del Ejercito Rebelde y atendia clases nocturnas con nosotros en el Instituto. Se habia alzado junto con su padre, tio y huestes en la Sierra del Escambray y ahora eran parte de la burocracia revolucionaria que regia La Habana.
En el asiento delantero del Buick, el Comandante, al volante, sereno, paciente con sus hijos, de sonrisa facil, iba entusiasmado con ensenar a los amigos de su hijo, el coto familiar, orgullo de su familia arabe-cubana en Las Villas, su mujer, y la hija pequena. Detras, mi amigo el Capitan y nosotros dos, medios dormidos de trasnochar la vispera en La Habana y de los examenes de fin de semestre. Llovia torrencialmente.
En la intimidad del automovil, reforzada por los cristales nublados y el gotear del aguacero, asi como un murmullo, ella dijo a su marido:
Sabes que Guevara es de este color, y senalo el panuelo rojo que llevaba al cuello. "No importa lo que este diciendo ahora, confiscara las fincas de arroz y metodicamente nos echara fango encima. Esto esta planeado desde que llego al Escambray con aquella arrogancia, como si no existieramos nosotros".
Las facciones del Comandante eran de piedra, no apartaba los ojos del camino, y no pronunciaba palabra.
Ella prosiguio : "El y Raul son de un rojo distinto a los Comunistas que conocemos. Nos iran eliminando a todos, como si nunca hubieramos existido, como si no hubieramos luchado tanto o mas que ellos. Podemos terminar fusilados sin juicio y acusados de cualquier cosa. Porque como lo hace es criminal.....".
Ya esta bien, deja eso ahora, dijo el.
Meses despues marcharon tragados por la noche que caia sobre el mar, menos el hijo, que murio de forma desvastadora y sin glorias, rodeado de amigos.
Nos graduamos y yo comence Medicina.
Por aquellos dias, las noches calurosas la pasabamos estudiando Microbiologia, en el antiguo palacete del Senador Cortina, ya confiscado y convertido en el club universitario.Una mansion blanca, airosa, flanqueada por la arquitectura clasica de la Universidad. Luego soliamos terminar la noche en el cuerpo de guardia del Calixto Garcia, siempre cruzando la maravillosa Plaza Cadenas del recinto universitario. Alli fue que me encontre con Guevara tres veces.
La primera vez fue casual, las siguientes planeadas por la intuicion, despues que descubri, que alli el habia encontrado un refugio en su trasnoche.
Estoy convencido que la Plaza ejerce un efecto hipnotico sobre quien la conoce de noche.
Sentado sobre la cubierta del motor del jeep militar, las botas fangosas en la acera, piernas cruzadas con los pies desnudos y recostado sobre el vidrio, aparto los ojos del cuaderno de notas apoyado en la rodilla, y nos observo venir. El chofer se revolvio inquieto, y un soldado salto de detras y se planto en la acera. La mirada del Che fue veloz de nuestras caras a los libros
--Que estudian?..Ya veo, Microbiologia, y que van a hacer con este privilegio?
Este hombre de estatura pequena, bigote y barba rala y ojos luminosos, me hizo sentir como una mosca. No podia responder. Eramos tres, y el que me parecia mas tonto del grupo (despues cambie de opinion), respondio con otra pregunta.
Si termino Medicina, podre un dia comprarme una motorcicleta?
Le miro largamente antes de responder, que a mi se me antojo con desprecio, se introdujo la pluma en el bolsillo de la fatiga.... Miro como ajeno, los edificios circundantes. Al fin respondio, poniendo las dos manos detras de su cabeza, estirando las piernas y frotandose un pie con el otro
--Tu no te vas a comprar nada. La Revolucion te dara eso, si te lo mereces
--Ya lo oistes, prosigan, que adonde van llegan tarde, dijo el soldado en la acera.
Proseguimos. El otro amigo le pregunto al tonto. Por que hicistes esa pregunta. Al Che no se le preguntan cosas asi. Respondio el tonto:
--Me molesto lo de "que van a hacer con este privilegio". No quise contestarle "pagar el sacrificio que hicieron mis padres, por todos estos anos". A quien carajo si no, le debo este privilegio. He oido decir que no le gustamos los cubanos, porque es un comunista extranjero.
Callamos el resto del camino. Tal vez repasando lo que cada uno habia dicho, o pensado sin decirlo, como yo.
El boca a boca hizo que se congregaran gentes a deshoras en la Plaza Cadena. Hubo mas "encuentros casuales" entre el Che y los estudiantes. Ya no hubo un solo jeep, sino varios. No hubo mas pies descalzos, pero si el mismo descuido, desalino y botas sucias. Intercambios mas dialecticos sazonados con altaneria y desden. El afecto cambiaba de lo timido y lo afable a la ira controlada, segun las preguntas.
En aquella hasta entonces, maravillosa Revolucion, lo teniamos que sentir cubano, pero sabiamos que no era. Yo lo presenti siempre sumiso con el de arriba, y despiadado con los demas. El solo, era un pais, insertado en el otro de seis millones.
Meses despues, cuando mutuamente acordaron una desaparicion elegante, no me sorpendio.
Anos despues cuando decidieron filmar su mito, comprendi que era la historia mas prejuiciada de quien quizas nunca le conocio.
Aun mas anos despues, cuando leo su conceptualidad en una Zoe Valdes, no me caben dudas que se balancea el romantico film

1 Comments:
Oye, Jose Antonio, no habia leido esto.
Muy interesante.
Ya Pardo Llada habia hecho una temprana semblanza del Che, que segun tengo entendido fue sepultada por el olvido de los tiempos.
Hoy en dia, se comienza a situar a Guevara en su justo pedestal: el de los depredadores de libertades.
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