Confesion
CONFIESO QUE HE PECADO
Asistimos al final de la obra...a la pronta caída del telón, que como todo fin, hace conexión con un principio. Como convencido estoy, desde que escribí Secreto de Estado, la biología cierra el ciclo. la historia, se apresta a abrirlo.
Cuando comenzó su miedo, y a principios de su decrepitud, una fotografía nos lo mostró con un periódico, anunciando con sus propias palabras que "Ya la historia me ha absuelto". Por esos días comenzó a mostrarse el ser humano. El ser humano en sus debilidades intrínsecas, en su decadencia, infalibilidad y mortalidad.
Le Roi et morte, vive le Roi
Y así, a rey muerto, rey puesto.
Es curioso que la Iglesia, esa maravillosa superestructura que ha sobrevivido tres mil años, por su capacidad de adaptación, pero de apariencia inflexible, haya tenido participación en la vida espiritual de quien ha conjugado en su persona lo divino y lo diabólico. Confesiones iniciadas por un Jesuita, y concluidas por un Dominico. Seguramente el primero representativo del pensamiento canónigo austero liberal, y el segundo de la Teoría de la Liberación.
Es curioso también, que no fuera un Franciscano el encargado de este mismo trabajo. Porque estos en su humildad y voto de pobreza, fueron los dedicados a fortalecer ante el misterio de la muerte, mucho más dolorosa, por ser a destiempo, de los fusilados en el foso de La Cabaña. Entre ellos tres de sus miembros, y uno de sus Priores, por orden expresa del que hoy se confiesa. Castigo que fue excesivo, como debe saberlo, y haberlo sabido siempre.
Pero estoy seguro que en la mente del sacerdote brasileño Carlos Alberto Libanio, alias "Frei Betto", no entran estas consideraciones. Él está enseñado, y obligado, por el perdón a pasar de estas cosas. Esto queda en manos de los laicos. He ahí, una de las flexibilidades de la Santa Madre Iglesia.Los laicos nos encargamos de recordarle muchas cosas, de odiarle, y luego de olvidarle.
Algunos de nosotros sentimos un placer íntimo porque el mito se deshace. Ni por un momento pensamos que se humaniza, sino que se rinde a las leyes de la biología, como un león, enfermo en su guarida que ya no ruge, y como el rey de la selva, nunca tuvo esa conciencia que tienen los humanos. Por tanto, no hay que salvar ningún alma. Nunca la tuvo. Si queremos que el teatro concluya, es más por compasión hacia los que todavía creen en él, y están sufriendo las consecuencias.
Otros de nosotros, esperan su muerte, como algo de revancha, para celebraciones y festejos. Estos son de apariencias, de pena y hasta horrorosos. Pero llevan sus razones, venidas de dolores, aunque a veces superficiales y cambiantes como el tiempo.
Más de nosotros, con miedo, incertidumbre. Son los viejos, sin energías para nada nuevo, donde las esperanzas fueron muertas por la conformidad de lo poco. Aman la ciudad desvencijada, vieja, porque así son ellos. Piensan que un cambio, los eliminaría a los dos.
Otros más de nosotros, los laicos ateos, alrededor del moribundo. Unos mil militares, y otros mil burócratas y sus semilleros. A esos los invade el terror y comenzaran a eliminarse, en un proceso natural de supervivencia y luchas intestinas.
Yo, le creo con suerte. Si bien no es una muerte heroica, la farsa se lleva tranquila, como es costumbre a espaldas de los gobernados y con las loas del coro adulador de los famosos internacionales, que le han servido de aval. Los mismos que en un después, esbozaran sonrisas tan indefinidas como las de la Mona Lisa, cuando se pronuncia su nombre.
No morirá como Ceauscescu, como Mussolini o como Hitler. Lo hará como Franco, como Mao o como Perón. Tendrá funerales de Estado, de cuerpo diplomático en asistencia, desfile militar y de la infancia abusada. Si los adornos florales y banderas no llegaran al colorido coreano o chino, sin duda no faltarán, y enviadas desde todos los rincones del mundo.
Después, terminará el discurso, las calles cambiarán sus nombres. Quizás haya exhumaciones a un lugar desconocido, y un monumento olvidado sujeto a legislación desaprobatoria. Quedarán como siempre las artes, que también serán revalorizadas y opacadas por un nuevo movimiento. Y en un salto generacional concebido por la inteligencia, laboriosidad y superficialidad de la cultura cubana, en el ano 2020 no habrá memoria y se podrá oír esta conversación, entre dos transeúntes por Galiano:
--Mañana inauguran el ciclo de conferencias sobre la Cultura durante la Revolución en el Liceum.
-- Quuuué?.No hombre no, mañana comienza la semana de inauguración de Los Jardines de Centro Habana y la Estación Central del Subway. Esta en la primera plana del Nuevo Herald Habanero
Asistimos al final de la obra...a la pronta caída del telón, que como todo fin, hace conexión con un principio. Como convencido estoy, desde que escribí Secreto de Estado, la biología cierra el ciclo. la historia, se apresta a abrirlo.
Cuando comenzó su miedo, y a principios de su decrepitud, una fotografía nos lo mostró con un periódico, anunciando con sus propias palabras que "Ya la historia me ha absuelto". Por esos días comenzó a mostrarse el ser humano. El ser humano en sus debilidades intrínsecas, en su decadencia, infalibilidad y mortalidad.
Le Roi et morte, vive le Roi
Y así, a rey muerto, rey puesto.
Es curioso que la Iglesia, esa maravillosa superestructura que ha sobrevivido tres mil años, por su capacidad de adaptación, pero de apariencia inflexible, haya tenido participación en la vida espiritual de quien ha conjugado en su persona lo divino y lo diabólico. Confesiones iniciadas por un Jesuita, y concluidas por un Dominico. Seguramente el primero representativo del pensamiento canónigo austero liberal, y el segundo de la Teoría de la Liberación.
Es curioso también, que no fuera un Franciscano el encargado de este mismo trabajo. Porque estos en su humildad y voto de pobreza, fueron los dedicados a fortalecer ante el misterio de la muerte, mucho más dolorosa, por ser a destiempo, de los fusilados en el foso de La Cabaña. Entre ellos tres de sus miembros, y uno de sus Priores, por orden expresa del que hoy se confiesa. Castigo que fue excesivo, como debe saberlo, y haberlo sabido siempre.
Pero estoy seguro que en la mente del sacerdote brasileño Carlos Alberto Libanio, alias "Frei Betto", no entran estas consideraciones. Él está enseñado, y obligado, por el perdón a pasar de estas cosas. Esto queda en manos de los laicos. He ahí, una de las flexibilidades de la Santa Madre Iglesia.Los laicos nos encargamos de recordarle muchas cosas, de odiarle, y luego de olvidarle.
Algunos de nosotros sentimos un placer íntimo porque el mito se deshace. Ni por un momento pensamos que se humaniza, sino que se rinde a las leyes de la biología, como un león, enfermo en su guarida que ya no ruge, y como el rey de la selva, nunca tuvo esa conciencia que tienen los humanos. Por tanto, no hay que salvar ningún alma. Nunca la tuvo. Si queremos que el teatro concluya, es más por compasión hacia los que todavía creen en él, y están sufriendo las consecuencias.
Otros de nosotros, esperan su muerte, como algo de revancha, para celebraciones y festejos. Estos son de apariencias, de pena y hasta horrorosos. Pero llevan sus razones, venidas de dolores, aunque a veces superficiales y cambiantes como el tiempo.
Más de nosotros, con miedo, incertidumbre. Son los viejos, sin energías para nada nuevo, donde las esperanzas fueron muertas por la conformidad de lo poco. Aman la ciudad desvencijada, vieja, porque así son ellos. Piensan que un cambio, los eliminaría a los dos.
Otros más de nosotros, los laicos ateos, alrededor del moribundo. Unos mil militares, y otros mil burócratas y sus semilleros. A esos los invade el terror y comenzaran a eliminarse, en un proceso natural de supervivencia y luchas intestinas.
Yo, le creo con suerte. Si bien no es una muerte heroica, la farsa se lleva tranquila, como es costumbre a espaldas de los gobernados y con las loas del coro adulador de los famosos internacionales, que le han servido de aval. Los mismos que en un después, esbozaran sonrisas tan indefinidas como las de la Mona Lisa, cuando se pronuncia su nombre.
No morirá como Ceauscescu, como Mussolini o como Hitler. Lo hará como Franco, como Mao o como Perón. Tendrá funerales de Estado, de cuerpo diplomático en asistencia, desfile militar y de la infancia abusada. Si los adornos florales y banderas no llegaran al colorido coreano o chino, sin duda no faltarán, y enviadas desde todos los rincones del mundo.
Después, terminará el discurso, las calles cambiarán sus nombres. Quizás haya exhumaciones a un lugar desconocido, y un monumento olvidado sujeto a legislación desaprobatoria. Quedarán como siempre las artes, que también serán revalorizadas y opacadas por un nuevo movimiento. Y en un salto generacional concebido por la inteligencia, laboriosidad y superficialidad de la cultura cubana, en el ano 2020 no habrá memoria y se podrá oír esta conversación, entre dos transeúntes por Galiano:
--Mañana inauguran el ciclo de conferencias sobre la Cultura durante la Revolución en el Liceum.
-- Quuuué?.No hombre no, mañana comienza la semana de inauguración de Los Jardines de Centro Habana y la Estación Central del Subway. Esta en la primera plana del Nuevo Herald Habanero

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