Sunday, December 24, 2006

Democracia: Una Escuela Politica

CUBA Y DEMOCRACIA
Diciembre, 2006

¿Debe ser la democracia condición primaria al dialogo?


Todos sabemos que la Democracia es un sistema ideal de vivir en sociedad, y nunca recibió tanta atención como desde la conmoción política que produjo la fractura de Europa del este, ni tanta publicidad como ideología, traída de la mano triunfal durante la invasión de Irak. Así con esta publicidad, contamina nuestros intereses.

Esta pareció ser la filosofía altruista que acompañó la otra filosofía, de guerra preventiva, vista recelosamente por cualquier nación que quisiera preservar su status quo, dentro de un mundo monopolar de hegemonía norteamericana. Como si la falta de apoyo internacional de carácter desaprobatorio, pudiera encontrar alivio ante el promisorio regalo de un clima democrático que se esparciría por el mundo árabe...- El fiasco fue evidente desde sus comienzos
.Esta guerra preventiva sirvió para canalizar la ideología neo-conservadora que encontró terreno abonado después de los acontecimientos de septiembre 11. Dicha estrategia ha constituido uno de los mayores retos a la democracia norteamericana, solo comparable al Macartismo en los anos 50. Donde las libertades ciudadanas han sido amenazadas mediante procesos legislativos y judiciales a corte y semejanza de una dictadura incipiente, y la imagen demócrata de Estados Unidos ha sufrido un revés mundial, mas marcado aun entre sus aliados occidentales.
La estrategia terrorista fue un golpe moral, un genocidio similar a los bombardeos continuos de Londres, que dieron lugar al bombardeo incendiario a Dresden. O como un Peral Harbor, vengado en Hiroshima. Aquí el factor decisivo en la respuesta de guerra preventiva fue, que por segunda vez Estados Unidos fue agredido dentro de su propio territorio
El promisorio regalo de una pax democrática, que se esparciría por el mundo árabe, prometió aliviar la falta de apoyo internacional a la guerra preventiva. Concepto contracorriente en el foro precisamente concebido por la democracia americana para evitar estos desafueros,
El fiasco de esta imposición democrática fue evidente desde sus comienzos

Si analizamos los factores que se oponen a esta escuela política en el oriente medio, primero tenemos que alinear la composición, característica cultural, historia, grado de desarrollo económico, social y religioso de un pueblo, o pueblos a los que se desea, pretende o se le demanda democratizarse. Pueblos que tienen un corte dictatorial en cada una de sus naciones.



Siguiendo la evolución de esta escuela política, veremos, que se ha dado de forma inicial y espontánea en grupos humanos de gran homogeneidad, sustentados por una clase burguesa, empresarial y mercantil que encontró su más pura expresión en Occidente, dando origen y a la vez alimentándose de grandes invenciones sustentativas de un desarrollo industrial, comercial, y de economía capitalista.

El paradigma democrático, relevo paulatinamente al absolutismo, la autocracia, el gradual desmembramiento de los imperios europeos, en la no tan homogénea cultura occidental de entonces, y en su locus de desarrollo, devino la Nación. Después de grandes reajustes económicos y de clases sociales en contraposición al Bolchevismo, surgieron las dictaduras Fascistas, que prepararon el camino para que la Nación evolucionara al Bloque Continental.
Durante todo este proceso, hay un factor de unión racial, cultural y religiosa y hasta lingüística, de aspiración y valores comunes.
Así, la Democracia nace de una evolución. No se hace, se exporta, se impone, y mucho menos se demanda de un pueblo.
Un pueblo vencido, semi analfabeto, de estructura política y economía medieval, no es terreno abonado para que nazca la democracia, no ya que se intente imponer por las armas. Ha sido de un infantilismo craso, el querer justificar una política unilateral, anunciando el objetivo del avance de la democracia “que servirá de faro y guía en el Medio Oriente”.

Así vemos que en el Medio Oriente, la democracia no solo tiene que “incorporar” valores religiosos, que no admitirían concepciones occidentales en lo que respecta a la mujer, la familia, la propiedad y las leyes, entre otros mores de conducta social, sino que, por ello mismo, no existe la vocación demócrata. Si a esto se agrega el nacionalismo impuesto por la conciencia que siendo inmensamente ricos de recursos, su masa poblacional todavía se aproxima a valores medievales, comprenderemos que la filosofía de democratizar la región es un fracaso.

Si bien la economía es un común denominador, para aspirar a la igualdad política, y entendernos, de tú a tú, en democracia, la cultura y la religión pueden, y de hecho, conspiran contra ella.
En la cultura occidental las raíces demócratas surgieron del Humanismo, la edad de la Razón, la Ilustración, y todo lo que devino de la fractura que experimento el Catolicismo a finales de la alta edad media. La Religión, por más que clama la democracia, no ha sido, ni será demócrata. El surgimiento del Protestantismo creo una concepción más flexible y adaptada, mas de consenso y tolerancia, dentro del dogma cristiano, que permitió el surgimiento de una democracia estable, más señalada en Norteamérica y en la cuenca del Báltico, que en la Mediterránea.

Solo gracias a las estructuras supranacionales de la Europa actual, y al compromiso político de pertenecer a un Bloque geográfico, cultural y económico, naciones como España desarrollan y pueden garantizar la existencia de su joven democracia, allí donde no existió nunca.
El mundo colonizado por España, también recibió de esta los valores que a ella le impidieron ser demócrata antes de su trabazón en el bloque continental. La religión, por un lado pudo lograr cohesión lingüística y administrativa con predominio de lo autoritario, pero, careciendo de la flexibilidad política, y también careciendo del enfoque sobre laboriosidad y productividad humana preferentemente sobre el dogma y la contemplación, ayudo a crear condiciones adversas para un desarrollo de mentalidad democrática.
Las naciones suramericanas toman de esta herencia, su apetito por el caudillismo. La confiabilidad en la personalidad del líder, como versión de El Salvador, no el consenso, quien sea el promotor del cambio, El destino, de mano del iluminado, y no el trabajo creador, consensual y organizado, quien sea el Mesías del desarrollo. También en este mundo conceptual de raíz religiosa, no existe la introspección que conlleva aceptar y entender la visión del contrario como balance armónico. El dogma exige y confía en la existencia del diablo, venido a mano, para proyectar la responsabilidad de cualquier fracaso. Así los pueblos lejos de sentirse inadecuados, siempre se sienten explotados. Lo cual es un mecanismo defensivo, carente de introspección política, e implica que es culpa de alguien, y no responsabilidad de ellos.
La combinación de lo mesiánico y la necesidad de alcanzar al resto del hemisferio occidental en sus logros económicos, ha traído el populismo ya iniciado en el siglo XX con el Peronismo. Así, en la noción de su propia insignificancia mundial no importa que
En el siglo XXI tengan que asirse a las teorías desechadas como fracaso, para sustentar al sistema político.

Mientras la Europa entera se consolida en un bloque democrático continental, algo inalcanzable por los Hunos, Romanos, el Vaticano, el Imperio Napoleónico, Fascistas y Comunistas, Suramérica se apresta al bolchevismo.


Asombra que se pueda tomar en serio la política basada en demandar Democracia como pre condición para un entendimiento político, entre un poder económicamente hegemónico y cualquier otra parte del globo. La geopolítica actual no traduce esta nueva demanda en una realidad, porque es simplemente imposible establecer democracias, donde no pueden existir. Además cuando evidenciamos, que aunque establecida ya la democracia, entra en consideración cuales nos son favorables a nuestros intereses económicos y políticos y cuales no. Ejerciendo entonces esfuerzos de desestabilización a conveniencia, que ponen en entredicho nuestros propios valores éticos democráticos.
Esta condición seria solo ilusa e infantil si no existieran ideas de manipulación de otros imperativos políticos, como la necesidad de invadir una región para asegurarse un abastecimiento de materia prima, o una injerencia absoluta de anexión geográfica.

Traducido esto a nuestra relación con Cuba, es aplicable y de razonamiento lógico no caudillista, que cualquier forma de gobierno que no alcance una democracia aséptica, pero con disposición de negociar formulas de convivencia, debe ser aceptada por los Estados Unidos, ya que en realidad, siempre que sirva a los intereses geopolíticos de este en verdad, nunca ha sido su consideración que tipo de democracia, o que carencia de ella exista. La pretensión de democratizar el planeta, es una idea delirante en el mejor de los casos, o un panfleto ignorante en el peor de ellos.
Después de todo, los Estados Unidos están lejos de una democracia pensada por Jefferson, basada en parámetros nacionalistas, y ya muy distante de la democracia actual sustentada por una economía globalizada e imperial, donde el propio bienestar “decomocratico” de su pueblo esta en juego
Como toda escuela política, la democracia nunca llegara a ser común denominador de la geografía mundial. Seriamos mas honestos, si en lugar de demandar democracia con “pluripartidismo”, dijéramos que “Cuba tiene que tener nuestra misma identidad, porque nunca aceptaremos otra cosa, que no sea un reflejo de lo nuestro, cuando se esta tan próximo a nuestra esfera nacional”. Esto seria hacer el lenguaje consecuente con las ideas, y justificaría 47 anos de política equivocada, que comenzó con la supresión de la cuota azucarera anual, dejando a la Isla en un desamparo económico, y precipitando su radicalización.


Aunque siguiéramos esta línea, mas honesta, de pensamiento, después de cincuenta anos, y la renovación generacional de su pueblo politizado en un lenguaje de guerra, la democracia exigida es solo una metáfora para Cuba y los cubanos. Como todo lo metafórico es idealista. Distingamos entre metáfora y realidad.
Quizás el único legado del Castrismo sea, que una Cuba democratizada en la era post Castro jamás permita injerencias de una embajada estadounidense, como valor primordial de una Cuarta Republica.
Lo primero, la negociación mas favorable con su gobierno actual. Después, ya veremos. No podemos permitirnos otra equivocación como Irak. De lo contrario, hemos aprendido nada.

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